EL PROTECTOR SOLAR Y TU PIEL

La importancia del protector solar

No por estar en invierno debes de dejar de aplicarte el protector solar. Lo debes usar igual, incluso cuando te quedes en casa.

Aplicarlo diario en la piel descubierta como cara, cuello, orejas, incluso la del cuerpo como son los brazos y las manos. Por oscura que sea la piel se debe proteger, aunque se ha demostrado que la piel blanca es la más propensa a cáncer.

Hay dos tipos de protectores solares; los que tienen químicos y los que tienen minerales

Entre los minerales están el óxido de zinc y el dióxido de titanio.

El químico más frecuente es el octocritanio u octocrylene. Esta sustancia ha sido de controversia por algunos estudios realizados, pues con el tiempo se puede descomponer en benzofeno que es un producto cancerígeno.

Aun no se demuestra que tan dañinos son estos productos, pero lo que si esta demostrado es lo malos que son los rayos solares en la piel por lago rato y esto si pueden producir cáncer en la piel.

Por esto es la importancia de proteger la piel con protector solar. Se debe aplicar; sobre todo si se esta expuesto al sol; en cantidad generosa y siempre aplicarlo a la sombra, nunca cuando estemos bajo el sol. El factor de este debe ser superior a 50; aplicarlo cada dos horas cuando estemos expuestos o expuestas al sol y de todos modos es mejor evitar estar expuestos o expuestas al sol.

El protector solar solo no es suficiente, siempre debemos estar a la sombra, mínimo bajo un parasol. Lo más importante del protector solar es que evita el envejecimiento prematuro y la aparición de manchas y otros daños en la piel.

Cuando este tenga 6 meses abierto, lo debemos desechar y nunca colocarlo al sol cuando estemos en la playa o piscina.

También debemos proteger los ojos con gafas y que los lentes te protejan de los rayos solares.

En los posible usemos sombrero y ropa que tengan factor de protección.

La radiación en poca cantidad y en las horas apropiadas es buena para generar la vitamina D y así evitar la falta de calcio en los huesos, como también para algunas enfermedades como es el caso de la soriasis, pero esta se trata con la radiación y baños de agua salada y la más importante; con la supervisión médica. Otra enfermedad que se trata con la radiación solar; la neuro-dermatitis o vitíligo, pero igual, con la supervisión médica.

Hay dos tipos de protectores solares:

Las pantallas solares; estas protegen las proteínas de la piel como la queratina, la elastina y el colágeno, necesarias para mantener la piel sana y lisa. Funciona a manera de filtro, es decir, que retiene los rayos UVA y los rayos UVB y minimiza su impacto en nuestra piel.

Y los bloqueadores solares; repele la acción del. Este genera un efecto pantalla, que hace que los rayos tengan un efecto de reflexión difusa y se repelen.

No podríamos decir que uno es mejor que otro, eso dependerá del gusto de cada persona y de las necesidades de su piel.

La elección de tu protector solar dependerá de tu tipo y fototipo de piel. Si tienes una piel grasa, lo más recomendable es usar un protector suave y de texturas ligeras, como un protector en gel o loción. Si, por el contrario, tienes una piel seca, mixta o normal, te recomendamos usar un protector mucho más consistente, como los protectores en crema o spray.

Recuerda que además debes agregar a tu rutina de protección solar ciertos hábitos, como: Constante hidratación de tu cuerpo. Dieta rica en vitamina E, C y D. Uso de Prendas y accesorios para mejorar tu protección. Evita (en la medida de lo posible) exponerte al sol entre las 10:00 m y las 4:00 pm.

La recomendación general es que utilices protector solar aún cuando no vas a salir de casa, pues el uso constante de este producto beneficia a nuestra piel de muchas formas. Además de reducir el riesgo de quemaduras e irritaciones por la exposición a diferentes factores externos, si usas protector diariamente, tendrás una piel más joven y radiante.

La cantidad correcta de protector solar para proteger la piel de forma correcta. Para la piel del rostro, la cantidad adecuada son dos líneas extendidas en dos dedos. En cuanto al cuerpo, un truco orientativo para saber qué producto echarse, es usar el equivalente a dos cucharaditas (unos 30 ml) para toda la piel que se vaya a exponer al sol.

UNA PIEL BRONCEADA, ES UNA PIEL ENFERMA

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